martes, 29 de junio de 2010

Turquía prohíbe vuelos militares de Israel

Ante el asalto de tropas israelíes a una flota humanitaria de origen turco, el primer ministro de Turquía Recep Tayyip Erdogan ha dado a conocer que su nación cerraba su espacio aéreo a vuelos militares israelíes.
Si bien se permitirá a los vuelos civiles de Israel que continúen atravesando el cielo turco, lo cierto es que las relaciones bilaterales entre ambos Estados continúan deteriorándose día a día.

Varios factores remiten a la confrontación diplomática entre ambos países, a partir del incidente de la flota humanitaria. Previo al anuncio de Erdogan, las autoridades turcas no habían permitido el paso de un avión que llevaba más de 100 oficiales israelíes hacia conmemoraciones en Auschwitz, Polonia, de modo que dicho avión se vio afectado en el curso de su ruta original.

De acuerdo con el periódico Yediot Ahronot (Israel), Erdogan también reafirmó que el embajador turco no volverá a ejercer sus funciones en territorio israelí, hasta tanto no exista un pedido de disculpas expreso por parte del gobierno de Netanyahu, incluyendo la devolución de la ayuda incautada y la compensación correspondiente a las víctimas. Finalmente, el primer ministro expresó que Israel es un Estado amigo aunque, bajo el gobierno de Benjamin Netanyahu, " es la más grande barrera hacia la paz”.

Irán no negociará hasta el Ramadán

El presidente iraní Mahmud Ahmadinejad ha postergado la posibilidad de entablar negociaciones entre su país y demás potencias nucleares hasta mediados de agosto próximo.

Para castigar a los miembros del Consejo de Seguridad por la decisión tomada respecto a Irán el 09 de junio último, Ahmadinejad dejó en claro que "Si quieren reanundar las conversaciones tienen que aclarar si están a favor o en contra de que los Sionistas tengan la bomba atómica, si pretenden negociar dentro o fuera del marco del NPT y con qué objetivo", estableciendo que su nación no volverá a discutir su programa nuclear con ningún Estado hasta la segunda mitad del mes de Ramadán.

Toda esta discusión se da en el marco del paquete de sanciones económicas que los grandes poderes resolvieron en el Consejo de Seguridad de la ONU en la fecha mencionada. Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña habían acordado a principios de junio endurecer las sanciones a la nación iraní, aprobando medidas tales como: ampliar el embargo de armas para que Irán no pueda adquirir legalmente armamento; derecho a que las potencias puedan inspeccionar aviones y barcos iraníes si consideran que transportan carga sospechosa; y además aumentando la cantidad de empresas con las cuales queda prohibido negociar. Sin embargo, las sanciones no incluyen ningún tipo de veto hacia las transacciones petroleras del Estado iraní, algo que realmente podría perjudicar la economía de aquella nación.

De modo que la represalia iraní consiste en mantener expectantes a las grandes potencias sobre el futuro de los planes nucleares de su nación, limitando el margen del accionar de los grandes poderes a partir del plazo impuesto por Irán; y a su vez queda manifiesto que, por el momento, los intentos de acercamiento por parte de Brasil y Turquía no están rindiendo frutos.

lunes, 28 de junio de 2010

Industria Militar en Rusia

El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, declaró su intención de desarrollar la industria nacional bélica. De acuerdo a sus consideraciones, la puesta en marcha del sector castrense permitirá reactivar a su vez el desarrollo económico.
En relación a la venta de armamento de origen ruso, la agencia de noticias Ria Novosti dio a conocer que se espera que el volumen de las exportaciones a los Estados de la CEI (Ex Unión Soviética) en el actual año duplique los índices registrados en el 2009. De acuerdo con Anatoli Isaikin, Director general de la empresa estatal exportadora de armamento ruso Rosoboronexport, las cifras del año pasado evidenciaron ventas por poco más de U$S 8,5 millones.

En cuanto a las tendencias en materia de fabricaciones militares nacionales, Rusia planea un desarrollo creciente de su equipamiento a partir de la inversión que supera los U$S 430.000 millones. La Fuerza Aérea rusa espera el abastecimiento de aviones IL-476, IL-112V, An-70, Ruslán, además de los ya existentes cazas tácticos de quinta generación T-50, cazas Su-27; sistemas de misiles antiaéreos S-400, Pantsir, S-300; bombarderos Tu-95 y Tu-160; los ya conocidos misiles Topol-M y Yars; misiles S-500, Vitiaz y otros.

En cuanto a la Marina de Guerra, espera dotarse en los próximos diez años, de entre doce y quince buques de superficie de la clase "corbeta-fragata", entre seis y ocho submarinos nucleares y diesel-eléctricos, y buques de otras clases, además de cuatro buques de desembarco anfibio tipo Mistral. Tambien el poder naval ruso está a la espera de ocho submarinos equipados con misiles Bulavá.

India: exitosa prueba del SRBM Prithvi-II

En lo que respecta al desarrollo autónomo de ingeniería nuclear, India ha tenido éxito al probar en los últimos días la efectividad del Prithvi-II. Este modelo de misil balístico de corto alcance (SRBM) se constituye como el suceso más reciente de la industria militar india, al ser evaluado en el rango de pruebas integrado en la ciudad de Chandipur, en la costa este de Orissa.

El Strategic Force Command (grupo especializado de las Fuerzas Armadas indias) fue el encargado de realizar el test, lanzando el proyectil desde el complejo de lanzamiento número tres de la ITR (Integrated Test Range) de Chandipur. Las Fuerzas Armadas indias (IAF), y en especial la Armada india, ya han sido equipadas con este modelo de misil de industria autónoma, siendo el Prithvi-II el primero de los misiles nucleares que es de pura industria nacional.

El Prithvi-II es un SRBM tierra-tierra que cuenta con una longitud de nueve metros, y un metro de diámetro. Fuentes de Defensa del Estado indio han informado que dicho misil tiene un alcance máximo de 350 km, y además cuenta con capacidad de transporte de carga de 500 kg. Su propulsión es posible gracias a un doble motor de propulsión líquida, y utiliza un avanzado sistema de guía inercial con maniobra de trayectoria. Este gran avance en materia nuclear se da en el marco del Integrated Guided Missile Development Programme, un programa nacional implementado desde 1983.

domingo, 27 de junio de 2010

Caos en Kirguizistán



El joven Estado de Kirguizistán (o Kirguistán) ha sufrido dos revoluciones a lo largo de su corta vida, continuando inconcluso el último de estallidos sociales. Desde hace más de dos meses el país kirguiz se encuentra en plena revuelta y conflicto étnico; un clima de caos social en el cual el mandatario Bakíyev y sus familiares escaparon del país que controlaban, además de registrarse entre los disturbios un saldo de más de cincuenta muertos y centenares de heridos.

Con Roza Otunbayeva a cargo del ejecutivo -desde la huída del presidente Bakíyev en abril último-, el gobierno kirguiz ha aprobado la nueva constitución nacional, mediante una amplia mayoría en un referéndum celebrado este fin de semana, evento nacional que permitió la participación de los ciudadanos en el cual no se han registrado incidentes. La ex ministra de Asuntos Exteriores que tomó a su cargo la presidencia viajó a la ciudad de Osh, la cual, junto con Jalalabad, son los centros más afectados y cuya reconstrucción es prioridad manifiesta por parte del actual gobierno. Allí la cabeza de gobierno se reunió con manifestantes tanto kirguizes como uzbecos, en busca de la reconstrucción de la desvastada ciudad del sur de Kirguizistán, escuchando sus reclamos (muchos de los cuales se referían a cuestiones humanitarias y de derechos humanos).

El país en cuestión no logra consolidar una estructura política duradera: desde su independencia en 1991, este Estado ha intentado aplicar sin éxito varios sistemas políticos, y varios textos constitucionales (la última redacción fue en 2007, la cual será reemplazada por la nueva constitución aprobada por el gobierno provisional de Otunbáyeva).

A la falta de continuidad constitucional se le suman las estrepitosas salidas de los primeros presidentes de la República Kirguiza. Askar Akayev fue el primer mandatario desde que se declaró independiente el país en 1991, siendo reelecto en 1995, y nuevamente en 2000, en elecciones sospechadas de fraudulentas. Es en el año 2005 que estalla la Revolución de los tulipanes, reclamando la sociedad la renuncia de dicho presidente.

El candidato elegido para sucederlo, Kurmanbek Bakíyev, promovió en un principio un esquema de gobierno de coalición con su oposición, el cual fracasó al año siguiente. Dados los altos niveles de corrupción, la caída de la economía kirguiza y el creciente descontento por parte de la población, la sociedad se movilizó a inicios de abril al palacio presidencial de Bayíyev en Bishkek -la capital nacional- a reclamar la salida inmediata de dicho líder. Debido a la multitudinaria movilización (se habla de unos mil manifestantes) el entonces presidente dejó la nota de renuncia en su escritorio escapando en helicóptero a Osh, la ciudad al sur de Kirguizistán, sector controlado por su clan familiar. Al dimitir también su primer ministro Daniyar Usenov y al tomar el poder sus opositores, la familia Bayíyev ha pedido asilo a diferentes gobiernos de Europa, en medio de la presente revolución.

Las principales potencias como Estados Unidos (que cuenta con bases militares en aquel país), Rusia y la Unión Europea han pedido que finalicen los disturbios y vuelva así la calma a las tierras kirguizas. Pero teniendo en cuenta el actual panorama de crisis económica, política y social, sumado a la historia de resentimientos entre kirguizes y uzbecos, el conflicto -étnico en gran medida- parece ser un fenómeno recurrente dentro del ex Estado soviético, por lo que, por lo pronto, será difícil consolidar un régimen duradero en aquel país.

El Eje de los "Valientes"


Es notable el esfuerzo que continuamente hace el líder bolivariano Hugo Chávez en pos de forjar un nuevo mundo, movido por los ideales anti-norteamericanos... o anti-imperialistas, como diría el venezolano.

Irán, Rusia, China; ahora fue el turno de Siria de fortalecer lazos con la nación centroamericana. La visita
de Bachar al Assad ha concluido en la formulación del "Eje de los valientes", una alianza estratégica que, de acuerdo a los mandatarios, busca no sólo hacer frente al "imperialismo" sino que también pretende acrecentar la cooperación entre ambas naciones. Además de dedicarse palabras de aliento en lo que es la incesante lucha y resistencia contra la hegemonía norteamericana, los líderes se otorgaron mutuamente las condecoraciones máximas de sus respectivos Estados: Chávez condecoró al líder sirio con (una réplica de) la espada de Bolívar; mientras que Al- Assad obsequió a su homólogo venezolano la Orden de Omayyad.

Dejando a un lado los discursos antihegemónicos, dicha visita permitió a los presidentes de Venezuela y Siria aumentar la influencia de sus naciones en la región del otro Estado en cuestión. Ambos mandatarios firmaron en total cuatro acuerdos bilaterales que versan sobre agricultura, producción de algodón, tierras, y cooperación científico- tecnológica. Los líderes también acordaron la creación de un fondo común destinado a futuros proyectos bilaterales, con aportes de cada parte estimados en 50 millones de dólares.

domingo, 25 de abril de 2010

La Era del Hielo

La necesidad de poseer recursos se hace evidente. Y no importa dónde haya que buscarlos, los Estados más poderosos siempre están a la expectativa para encontrar –y hacerse de- fuentes de riqueza que aún no hayan sido extraídas. Necesidad, esa es la premisa sobre la cual los Estados propios de la zona del Ártico están proyectando de modo estratégico parte de sus políticas exteriores. Ante un contexto en el cual la totalidad de los territorios se encuentra bajo regulación soberana, las potencias aún tienen un lugar por el cual pueden entrar en conflicto: el espacio polar, en este caso el Ártico.

Dada la escasa posibilidad de contar con nuevas fuentes de recursos y vías de comunicación, la zona del polo norte pasó a ser la nueva preocupación de las potencias en el siglo XXI. Y la carrera está encabezada principalmente por cinco actores: Estados Unidos, Rusia, Canadá, Islandia y Noruega.

El interés que estos Estados poseen en dicho espacio reside en su importancia geoestratégica: se considera que representa –posiblemente- el 25% de las reservas de gas y petróleo mundiales, y además cuenta con la existencia de otros minerales, además de las ventajas que significan poseer una mayor extensión territorial. En cuanto al comercio, cualquier Estado estaría interesado en hacerse de la soberanía de áreas con vastos flujos de comunicación y rutas marítimas.

Los reclamos que los interesados realizan ante Naciones Unidas no encuentran resolución, dado que el resto de los Estados no reconoce el “derecho” al ejercicio del poder soberano de las potencias involucradas en el conflicto.

Rusia ha comenzado hace varios años con la expedición “”científica”” en la zona. Al igual que en el alunizaje norteamericano, la llegada de dos submarinos –Mir 1 y Mir 2- a las profundidades del Ártico –una distancia de 4.200 metros para abajo- en 2007 culminó con la colocación de una bandera de titano, gesto bastante discutido por las autoridades foráneas, en especial las canadienses. Lo que buscan los científicos rusos es demostrar que la extensión submarina de la cordillera de Lomonosov es la extensión de la plataforma continental de Rusia. De ser así, la soberanía de la zona en disputa podría ser detentada por el Kremlin de conformidad con el derecho internacional. Los diversos reclamos formales presentados ante la ONU –juez en este tipo de controversias interestatales, dada su naturaleza reguladora según lo estipulado en la Convemar (Convención sobre el Derecho del Mar, Jamaica 1982)- no tuvieron éxito ya que los argumentos expuestos no cuentan con suficiente evidencia, de acuerdo a la organización.

En cuanto a Canadá, la estrategia implementada consiste en desarrollar sus fuerzas armadas. Una mayor presencia castrense habilita a detentar de modo real la soberanía, por más derecho que conceda la ONU o cualquier instrumento legal internacional. Así es entendida la situación por el primer ministro conservador Stephen Harper. Una de las políticas implementadas consistió en transformar una instalación estatal en un centro dedicado exclusivamente para el entrenamiento militar ártico, en la zona de Nunavut. En cuanto al instrumento militar en sí, autoridades mencionaron la construcción de ocho naves patrulleras, en pos de ejercer esa soberanía que consideran propia. En el marco de reclamos legales realizados por este Estado, los canadienses consideran que el Estrecho de Anian forma parte de sus aguas continentales; argumento rechazado por Estados Unidos y Rusia.
Como se mencionó –y era de esperarse- Estados Unidos también posee intereses sobre la zona. La mera posibilidad de que existan yacimientos de recursos tan preciados y necesarios como petróleo y gas suma a la superpotencia al conflicto en cuestión. Y más aún si el área contiene una cuarta parte de los recursos energéticos mundiales que quedan por descubrir, de acuerdo a investigaciones realizadas por el Centro de Estudios Costeros de Estados Unidos. Desde la Oficina dicho Centro han anunciado que su nación tiene derechos sobre la zona en disputa, de acuerdo a datos que han revelado sus observaciones. El problema radica en que Estados Unidos no ratificó aún la Convemar, de modo que no cuentan con representantes que participen de las negociaciones, como el resto de los involucrados. Pero por otro lado, una de sus mayores ventajas consiste en la amplia capacidad naval que posee los norteamericanos.

Refiriéndonos a Dinamarca, es una nación partidaria del “Método de la línea media”. De acuerdo con esta propuesta, las aguas del polo ártico se dividirían tomando como parámetro la longitud de la costa más próxima; beneficiándose de este modo Dinamarca y también Canadá. Por otro lado, autoridades danesas han expresado sus intensiones en estudiar también la dorsal de Lomonosov.

Finalmente, Noruega podría lograr parte del territorio en caso de aplicarse el “Método del sector”, el cual consistiría en establecer al polo como centro, y desde allí trazar líneas hacia todas las longitudes. Además de contar con intereses en el Ártico, puso la mirada sobre el Mar de Barens; reclamándolo al igual que Rusia.

La cuestión radica en que la falta de soberanía en la zona hace retroceder a los Estados en el tiempo, y debido a ello se encuentran en un escenario en el cual no está definida la situación. La razón más simple: la anarquía sistémica. De modo que las naciones cuentan con diversos medios para hacer valer sus derechos. Sea recurrir a la vía legal, al uso de sus fuerzas armadas, o emprender expediciones de carácter científico hacen que el conflicto adquiera diversos matices y escenarios de conflicto; confrontando de modo “”virtual”” en foros de negociaciones –los Estados que sean parte de dichos ámbitos-, o de modo “”real”” al enfrentar las capacidades militares en el mismo área de disputa.
La pregunta acerca de qué dimensión privilegian los Estados en sus estrategias se vuelve recurrente: ¿Derecho o Poder?


Fuentes:
“Comienza la competencia por obtener los tesoros del Ártico”, 19/08/07: http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2007/08/19/hoy/mundo/1084884.html
“Rusia y la "fiebre del Ártico"”, 02/08/07: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_6927000/6927179.stm
“Rusia planta su bandera en el Ártico“, 02/08/07: http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2007/08/19/hoy/mundo/1084884.html

martes, 23 de marzo de 2010

Caution! China´s Military Rise

El ascenso del poder militar de China es evidente, pero no es tiempo para entrar en pánico… aún. Así lo recomienda la última edición de Foreign Policy, en la cual se analizan los principales mitos y verdades acerca del creciente poder militar chino.

Entre los temores que surgen alrededor del desarrollo de la defensa china, algunos comentarios apuntan a la amenaza que puede significar el creciente poder de la maquinaria militar de dicho país. La realidad indica que, si bien es una potencia en ascenso, en el corto plazo no puede disputarle la hegemonía a Estados Unidos, en el nivel internacional. El plano regional es un tema aparte, ya que cuenta con capacidad para ejercer su influencia en el Asia – Pacífico. Tanto las bases navales en la isla Hainan –reveladas por imágenes satelitales dos años atrás-, el establecimiento de una cuarta fuerza de tarea conjunta -los conocidos Task Force-, como los niveles de gasto en materia de defensa –cifras que aunque superan al resto de sus vecinos van estabilizándose- se suman a la gran cantidad de efectivos con que cuentan las fuerzas armadas chinas. Datos como los recién mencionados incrementar temor en gran cantidad de analistas y políticos, pero las respuestas del otro lado del mundo hace referencia a la búsqueda de paz entre las naciones. Tanto los discursos de Hu Jintao como las explicaciones de su portavoz Li Zhaoxing expresan una China armoniosa, que busca su ascenso pacífico; defendiendo el desarrollo castrense bajo el pretexto de proteger su soberanía e integridad territorial.

Relación con Taiwán: El posicionamiento de SRBM y MRBM frente a las costas taiwanesas viene preocupando bastante a la isla rebelde. Este tipo de misiles de corto y medio rango incrementan el pánico entre las autoridades taiwanesas, aumentando las rispideces entre China continental y China insular. Y los niveles de tensión parecen no bajar en el corto plazo si Estados Unidos continúa abasteciendo de Blackhawks y misiles Patriot a Taiwán, inquietando a Jintao y compañía.
India y Japón también han manifestado preocupación ante un artículo del analista Li Qiulin, que expresaba la capacidad para proyectar no solo poder sino fuerza militar en el escenario asiático. Sin embargo, los norteamericanos no deberían preocuparse, su capacidad militar continúa siendo, por mucho, la primus inter pares ante cualquier Estado por más rising que éste sea. Pese a los inconvenientes que puedan significar Afganistán o Irak, el poderío de la nación se mantiene vigente.

En cuanto al número de efectivos con que cuenta China, hay que destacar que, sólo en referencia al personal militar activo, son las fuerzas armadas más importantes, con 2,2 millones de personas. Pero a diferencia del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, esta dimensión no incluye empleados civiles, técnicos y contratistas, que se suman al 1,7 millones de miembros del servicio activo. Al no haber una división del trabajo al interior del sector castrense chino, queda entendido que sus soldados deben hacer todas las tareas que podría realizar gente más calificada, y esta cifra no significa mayor capacidad por parte de las fuerzas armadas de China. Si consideramos la política del hijo único, es probable que dentro de algunas generaciones la densidad poblacional del ejército chino sea menor.

Los cambios que desde principios de los noventa han reformado la doctrina militar han permitido la adquisición de nuevas tecnologías –extranjeras y superiores- así como, otro tipo de entrenamiento, y sistemas de comando y control más actualizados. Los incrementos en el gasto militar –segundo puesto mundial entre los mayores inversores para la Defensa- no alcanzan ni por casualidad a las cifras de la superpotencia, aunque si han causado preocupación entre sus vecinos asiáticos y demás potencias extra continentales.

Al interior de la nación, el temor reside en que las fuerzas sean utilizadas para mantener orden a nivel orden interno. Lo cierto es que, a partir del incidente de Tiananmen del año 1898, el People´s Armed Police reemplazó al People´s Liberation Army en cuanto a la regulación y mantenimiento de control doméstico, con lo cual el desarrollo militar chino no responde a intereses que podrían ser catalogados como represivos al interior de su propio territorio.

Retomando la cuestión de Taiwán, el objetivo primordial del desarrollo militar se debe no a prepararse para emprender una invasión en la isla taiwanesa, sino a la reforma misma del aparato militar. De esta manera, se lo entrena y capacita para proteger los intereses y la integridad territorial de China, más aún en esta etapa de expansión. Contar con un gran poder militar es un requisito indispensable para toda potencia que busque desarrollarse y salvaguardar su soberanía en el plano internacional.

Si bien es muy temprano para hablar de los objetivos militares a nivel internacional, lo cierto es que busca operar –en el largo plazo- de modo global. Las aspiraciones off shore que pueda desarrollar la Republica China no son claras en este momento de ascenso, pero a medida que ejerza su poder de manera efectiva se visualizará mejor la proyección de su poder.



Fuente:
“Think Again: China´s Military”, Foreign Policy, March-April 2010.
“La apoteosis china del nacionalismo y el soberanismo”, 13/03/10:
http://www.cope.es/mundo/13-03-10--apoteosis-china-nacionalismo-soberanismo-147428-1
“China ralentiza el aumento de su presupuesto militar”, El País, 4/04/10:
http://www.elpais.com/articulo/internacional/China/ralentiza/aumento/presupuesto/militar/elpepuint/20100304elpepuint_7/Tes “Meeting Taiwan´s self defense needs”, Eurasia Review, 27/02/2010:
http://www.eurasiareview.com/2010/02/32037-meeting-taiwans-self-defense.html

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lunes, 15 de marzo de 2010

Pertenecer, ¿tiene sus privilegios?

Siendo la cuna de la civilización occidental, tierra de famosos pensadores clásicos y de los mayores legados recibidos por la humanidad, hoy en día Grecia se encuentra sufriendo los golpes de una devastadora crisis económica. Al igual que cualquier Estado integrado al sistema internacional, no pudo escapar del impacto de la crisis suscitada hacia fines de 2008; y es el caso de Atenas el que representa el peor de los escenarios que se pueden apreciar al día de hoy.

Originada en el escenario europeo de post Segunda Guerra Mundial, la Comunidad Europea del Carbón y el Acero –CECA, el primero de los pilares fundamentales de la Unión Europea- se concibió no sólo para lograr la reconstrucción y el desarrollo europeo, sino principalmente para frenar y controlar de cerca el desarrollo de la nación alemana en materia de poder militar, debido a los excesos expansionistas del pasado régimen nazi.
Pero la Unión de hoy en día no sería nada sin la presencia –mejor dicho, sin el dinero, desarrollo económico comercial, poder nacional- del Estado alemán. Es por ello que frente a la presente crisis griega, todos los miembros de la UE miran expectantes a este centro de poder europeo. Una de las ideas provino del ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schauble, quien lanzó la idea de un European Monetary Fund, para que sirva como prestamista de última instancia frente a Estados con deudas publicas como el actual ejemplo griego. Aunque también hubo otras propuestas algo desafortunadas, irónicas, como la que realizaron dos diputados de la coalición a la que pertenece Merkel. Los legisladores en cuestión sugirieron a los griegos que en lugar de demandar apoyo financiero al Estado alemán deberían vender una de las tantas islas que posee la nación mediterránea. A los griegos no les resultó tan gracioso.

Pero las tensiones entre Alemania y el resto de Europa continúan ampliándose. Esto se debe a que los alemanes pretenden moverse de manera individual dentro el plano internacional, olvidando que forman parte de un bloque de integración comunitario llamado Unión Europea. Así podrían continuar con sus altos niveles de exportación –alcanzando hace tres años un superávit del 6% del PBI mundial-, de modo que se visualiza cada vez más la brecha de esta nación altamente competitiva con los europeos deudores y en bancarrota. Alemania se siente un competidor a nivel de potencias extra regionales como las del emergente escenario asiático, por lo que el lazo que lo ata a Europa se ve como un impedimento a sus intereses nacionales. La Unión Europea –así como la austeridad de los nacionales alemanes, reflejada en los altos índices de ahorro- sirvió en cierta medida a su desarrollo y actual poderío, pero el hecho de abandonar el marco por la moneda común euro hace rememorar a aquellos alemanes que, para fines del siglo pasado, no veían con buenos ojos que el euro lograra establecerse como una unión monetaria fructífera, entre tantos Estados deficitarios que no habían solucionado aún sus panoramas económicos.

Respecto de la repercusión de la crisis en Grecia, Angela Merkel tiene varios frentes que debe atender con sumo cuidado. En primer lugar, su ámbito doméstico. Siendo que un 70% de los alemanes no están de acuerdo en socorrer a los griegos, sería impopular para la Canciller adoptar una actitud de completa generosidad ante la situación que se vive en tierras helénicas. Los alemanes realizaron recortes a los servicios sociales y se abstuvieron al frenesí consumista que vivieron los griegos ni bien se estableció el euro como moneda común, de modo que la reacción de la sociedad alemana de oposición era de esperarse. Segundo frente: el espacio intra institucional. Analistas y economistas no alemanes asegurar que lo ideal sería que Alemania asuma un rol como financista europeo, estimulando el consumo doméstico que ayude a la zona del Mediterráneo ante el presente estado. Lo que privilegian al interior de la unión es una mayor relación con sus socios europeos, con una consecuente estimulación de dichas economías. En tercer lugar, se encuentra Grecia, el escenario de conflicto. Pese a las medidas severas anunciadas por el primer ministro George Papandreou, las autoridades buscan apoyo en sus vecinos regionales, apoyo que resultó mucho más vago en relación a las concretas demandas de los Estados más fuertes dentro de la Unión Europea. Pese a que Alemania ya realizó inversiones en la deuda no sólo de Grecia sino también de Portugal y España, los griegos ruegan que esta nación siga aportando al salvataje griego.

La pregunta que se desprende frente al caótico escenario europeo es la siguiente: ¿Sirvió a los alemanes renunciar a una fuerte moneda para reemplazarla por una moneda común, compartida con sus –débiles- vecinos? ¿Sirvió a Grecia entrar al sistema monetario del euro, para disfrutar apenas una década de desmedido gasto, finalizando en un trágico desenlace? ¿Corresponde a una economía seria y exitosa ser castigada a auxiliar a naciones que no se dedicaron a ajustar o moderar sus economías cuando era oportuno?

La integración es un tema muy complejo cuando se trata de miembros tan disímiles. La Unión pudo haber sido exitosa en sus comienzos, pero al sumar más y más miembros facilitó la heterogeneidad entre sus componentes, desencadenando un desequilibrio de las respectivas economías nacionales. Como en toda institución internacional los miembros nunca van a lograr el mismo nivel de poder dentro de la entidad, pero los costos que están sufriendo naciones como la alemana permiten pensar que la integración monetaria se convierte en un impedimento a la hora de buscar la competitividad con otros actores ajenos al ámbito institucional en el cual se deben mover. 27 Estados integrados en una misma institución se encuentran en una situación de desigualdad, y ante un panorama desventajoso para el euro. No es cuestión de escepticismo, es cuestión de realidad. ¿Privilegios institucionales? Alemania todavía los está buscando.

Fuente:
“¿Cuánto vale una isla griega?”, El País, 13/03/2010:
http://www.elpais.com/articulo/internacional/vale/isla/griega/elpepuint/20100313elpepiint_7/Tes
“Now comes the pain”, The Economist, 04/03/2010:
http://www.economist.com/world/europe/displaystory.cfm?story_id=15612439
“Let the Greeks ruin themselves”, The Economist, 18/02/2010:
http://www.economist.com/world/europe/displaystory.cfm?story_id=15549449

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domingo, 14 de febrero de 2010

¿El Futuro de la Política Exterior Norteamericana vuelve al Pasado?

"The Carter Syndrome". Así tituló Walter Russell Mead al artículo que publicó en Foreign Policy, en su edición de enero-febrero 2010. El autor norteamericano encuentra, en el manejo de la política exterior de su Estado, similares –y desfavorables- condiciones entre las Administraciones de Barack Obama y del presidente nº 39, Jimmy Carter.

Para el distinguido investigador del Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos, el actual mandatario estadounidense se encuentra en tensión entre dos escuelas de pensamiento que han guiado las relaciones exteriores de la nación del norte: Jeffersonianos y Wilsonianos.

Mead detalla que a lo largo de la historia, los presidentes de los Estados Unidos han traducido el mundo de acuerdo a cuatro puntos de vista que corresponden a diferentes personalidades clave para dicha nación: Alexander Hamilton, Woodrow Wilson, Thomas Jefferson, y Andrew Jackson. Hamiltonianos son aquellos que creen que un fuerte gobierno nacional -dotado de gran poder militar- debe perseguir una política mundial de tipo realista, que promueva el desarrollo económico dentro y fuera de los Estados Unidos. Los Wilsonianos también buscan una política de tipo global, pero basada en la promoción de democracia y derechos humanos. Por su parte, los Jeffersonianos buscan minimizar el accionar y compromiso norteamericano fuera de su territorio nacional, son aislacionistas –en la medida en que sea posible para una potencia como lo es Norteamérica ser aislacionista-. Finalmente, los Jacksonianos son quienes sospechan abiertamente de los vínculos de negocios de los hamiltonianos, del “hacer bien” wilsoniano, y de la debilidad de los jeffersonianos; son categorizados por el autor como los observadores de la “Fox News” -grupo de noticias norteamericano, criticado por su tendencia conservadora y de derecha, que de acuerdo a las críticas no mantiene la neutralidad al brindar información. Cualquier vínculo entre la Fox, personajes conservadores y el Partido Republicano en algún que otro episodio de Los Simpsons, no es mera coincidencia.

Los atentados del 11-S despertaron a los jacksonianos, permitiendo que la atención se volcara hacia el teatro internacional, allí donde estuvieran conspirando terroristas que lograron atacar a su país. Si estos criminales no obedecían las reglas, debían ser perseguidos, asesinados... sin importar las sutilezas técnicas, legales, o morales. De manera que la retaliación de la Administración Bush II a esos ataques consistió en una respuesta jacksoniana; pero luego su política viró hacia el wilsonianismo, a partir de los pretextos neoconservadores sobre la existencia de vínculos del régimen de Hussein con Al Qaeda y la posesión de armas de destrucción masiva por parte del iraquí, sin olvidar la cuestión del nation building, fundamental para la racional democrática de Wilson. Sumado a la falta de poder demócrata en el Congreso, el accionar del entonces mandatario siguió en curso, aumentando las tropas en Medio oriente y bajando cada vez más su nivel de popularidad para la opinión pública.

Si bien uno de los leit motiv de la campaña presidencial Obama fue la oposición a la guerra de Irak, las condiciones en que su predecesor dejó el campo de juego no son las más favorables para la consecución de los intereses y promesas de campaña del demócrata. La realidad es que ahora se teme que su término se equipare al de Carter.
Mead destaca que ambos presidentes provienen del sector jeffersoniano del Partido Demócrata, siendo el objetivo principal reducir los costos y riesgos de los Estados Unidos en el exterior, limitando las obligaciones de su nación en el extranjero. Moderación mediante, los Estados Unidos de América podrían expandir la democracia y lograr la paz mundial. Si, así creen ellos.

Durante la campaña y en el principio de su mandato, Obama aseguró su firme posición respecto de reducir los costos que la actitud en Medio Oriente significa para la potencia (como por ejemplo apoyar a Israel fomentando la hostilidad en dicha región), no confrontar con potencias en ascenso como Rusia, incluso retomar las relaciones con Cuba y demás regímenes auto proclamados anti norteamericanos, como el Eje Bolivariano liderado por el presidente venezolano, Hugo Chávez.

Pero, a su vez, las condiciones domésticas impiden que Obama se focalice en el plano internacional, demostrando mayor preocupación por reformas de índole interno. Si bien lo ha intentado, en el plano doméstico tampoco ha tenido éxito, lo cual se tradujo en victorias para el Partido Republicano. El hecho de que la banca del demócrata Patrick Kennedy haya sido conquistada por el republicano Scott Brown es un claro ejemplo del revés político que comienza a sufrir Obama, en su segundo año de presidencia. A diferencia de otros wilsonianos, Obama no cree que Estados como Siria, e Irán deban ser convertidos en democracias para obtener beneficios a largo plazo, sino que su aspecto jeffersoniano permite apreciar que regímenes malvados pueden comportarse como buenos actores internacionales si sus motivos e incentivos son guiados adecuadamente.

El artículo de Foreign Policy destaca que, a un nivel estratégico, la política exterior de la Administración Obama se conduce como la de Richard Nixon y Kissinger, intentando extraer las tropas que continúan en Afganistán e Irak –al igual que Nixon respecto a los soldados que se encontraban en Vietnam-. Y Mead encuentra en la apertura de Obama hacia Irán el equivalente a la aproximación de Nixon con la China comunista y la visita al Kremlin soviético.

Cualquier éxito podría derivar en menor tensión internacional, para lo cual Obama percibe que el mejor camino es aminorar los compromisos norteamericanos en el extranjero. Este método se hacía posible en el siglo XIX, cuando la potencia era Reino Unido, y Norteamérica se constituía apenas como un free rider que obtenía beneficios del liderazgo británico, sin pagar los costos que pudieren corresponderle. Ahora bien, en la actualidad se dificulta bastante la idea de un Estados Unidos que instantáneamente se despoje de su rol de superpotencia y reduzca su presencia y los compromisos que mantiene en la arena internacional.

Las permanentes deliberaciones de Obama respecto de la presencia en Afganistán han repercutido significativamente en los cuatro puntos de vista analizados. Porque para un presidente jeffersoniano la guerra es un asunto muy grave, indeseable, el último recurso con el cual debe contar; mientras que un hamiltoniano preferiría ejecutar con rapidez la decisión de emprender una contienda, evitando demostrar cualquier división al interior de su Estado. De este modo, Obama cosechó disidencias de todo tipo: los wilsonianos se oponen ante el mínimo abandono de los derechos humanos o los intereses que representa aquella guerra; los jacksonianos no comprenden la negativa el mandatario a sustentarse en recomendaciones militares profesionales; los jeffersonianos, naturalmente aislacionistas, lo percibieron como un traidor. La política exterior jeffersoniana siempre ha sido atacada por los otros puntos de vista. Más aún, la cuestión de la debilidad y la indecisión es un problema que aún hoy en día enfrentan los presidentes jeffersonianos.
Respecto de las otras potencias del sistema internacional, la incógnita reside en saber cómo responderán al llamado de reconciliación de Obama Estados como Rusia, Irán, e incluso Venezuela, cuyo líder requiere de ese “demonio imperialista” norteamericano para construir su imagen a nivel interno - latinoamericano.
Es evidente que Obama no sólo quiere proteger a su nación de lo que es, también quiere hacer de los Estados Unidos de América lo que debe ser. La necesidad de forjar el destino y la misión norteamericana en el resto del globo evidencian la veta wilsoniana del actual presidente. Pero la actitud expansiva del wilsonianismo confronta con el aspecto soberbio y limitado del los jeffersonianos, aportando trabas al progreso de la presente Administración.
Volviendo al pasado, hay quienes pronostican en Obama una definición de su política exterior totalmente opuesta a sus promesas de campaña. Para tener en cuenta, al asumir Carter, éste pretendía finalizar la guerra bipolar, pero terminó su mandato apoyando la resistencia afgana a la ocupación soviética, dejando vía libre a la expansión norteamericana y, sobre todo, incrementando el presupuesto del Departamento de Defensa.

Si la política exterior de la vigente Administración no es reformulada a lo largo de estos tres años que quedan de presidencia, ¿Qué sucederá con la presencia, el accionar y los intereses de Estados Unidos en el resto del planeta? ¿Será la superpotencia guiada por principios aislacionistas –en la medida que sea posible-, expansionistas; o simplemente la presidencia de Obama significará apenas un período de transición hacia una nueva actitud exterior?

Para el nuevo escenario internacional que se está gestando, la respuesta de Estados Unidos a estos interrogantes será de gran relevancia. La instauración del nuevo sistema internacional será consecuencia de la determinación del rol de los Estados Unidos de América. Mientras tanto, para el futuro de Obama, lo ideal sería que sus advisors tuviesen en cuenta lo que sucedió con Carter, para no tropezar nuevamente con los errores del pasado. La historia como herramienta no debe nunca ser descartada, y menos ahora que los síntomas se repiten..


Fuente:
Walter Russell Mead. “The Carter Syndrome”, Foreign Policy, January-February, 2010.
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viernes, 22 de enero de 2010

Unión Europea: Trío de presidencias en la era post Lisboa

Admito no ser especialista –mucho menos entusiasta- del rol que juegan las instituciones internacionales dentro del teatro mundial. Pero la cuestión del “trío presidencial europeo” llama bastante la atención. ¿Qué sucede con el manejo de poder entre los Estados, dentro de esa Unión?

Antes del punto de inflexión que constituye el Tratado de Lisboa, los Estados miembro eran representados por una sola voz, por quien detentara la presidencia de turno de la institución en cuestión.
Como a los europeos les gusta complicarse, promulgaron en Lisboa, en el año 2007, un Tratado que configura el nuevo esquema tripartito de poder (sumado a los otros órganos institucionales que ya venían funcionando, como el Parlamento Europeo), además de otorgarle el status jurídico necesario como para firmar tratados internacionales a nivel comunitario. El mismo entró en vigor el 1 de diciembre de 2009.

De esta manera, el poder que rige a los Estados miembro está a cargo de tres cuerpos. En primer lugar está la presidencia temporaria del Consejo Europeo, que desde el 1 de enero de 2010 y durante seis meses ocupará España, con su presidente Rodríguez Zapatero. En segundo término, se encuentra la Presidencia del Consejo Europeo –también denominado Presidente Europeo-, con Herman Van Rompuy (Bélgica) a la cabeza. Este nuevo órgano se encarga de la representación exterior del Consejo, como así también de las más importantes labores administrativas de la institución. Finalmente, para lo que respecta a las relaciones exteriores de la institución, se creó el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, en la figura de Catherine Ashton, de Reino Unido.

Este nuevo período que atraviesa la Unión Europea se inicia con una situación económicamente contraproducente -producto de la crisis mundial-, problemas respecto a la inmigración, al plano laboral, al terrorismo, a una población demandando políticas sobre el cambio climático... Todos estos aspectos que afectan el escenario europeo se ven amplificados con la desconfianza hacia el liderazgo de la Comisión que empezó a tener a cargo España. Hay escepticismo acerca de la capacidad que pueda ejecutar el líder de este Estado para guiar a la Unión Europea. Y no empezó del mejor modo: El debut de España al frente de la Comisión se inició con la aparición de la imagen de Mr Bean – el personaje británico- en el portal web de la presidencia española. Esa caricatura a Rodríguez Zapatero causó todo tipo de reacciones entre la población, incluso varios vieron en su presidente las ineptitudes que podrían ser propias del personaje inglés. A raíz de esta entrometida de hackers, la Moncloa decidió invertir –los españoles dicen que más que una inversión es un gasto- casi 12 millones de euros en asistencia técnica de la empresa Telefónica. Los próximos seis meses parecen que van a estar más que interesantes...

Frente a los objetivos que propone Zapatero para el plano europeo, hay que tener en consideración que no es el único órgano de poder al interior de la Unión, y mucho menos representa la presidencia de mayor peso. Basta con apreciar la cantidad de eurodiputados que asistieron a la comparecencia de Zapatero en la Unión –un tercio, y la mayoría eran socialistas- para dilucidar las expectativas que ponen los europeos en el líder.
En cuanto a la Unión, ¿cómo avanzará una institución al mando de tres presidencias, que son dependientes de diferentes Estados, que están sujetas a distintos intereses, que cuentan con compromisos disímiles? Veremos qué sucede con la integración a partir de la nueva configuración de poder intra-institucional.


Mala suerte para Zapatero, que inaugura la presidencia en este periodo post Lisboa, sin contar con poder real en definitiva. Tal vez es buena suerte para el resto del continente... porque al ver la gestión española de los últimos años, ¡Lindo rumbo estarían transitando los europeos si tuvieran que seguir sólo las directrices de nuestra madre patria...!.



Fuente:
“España en la presidencia de la UE: Las claves”, El Mundo:
http://www.elmundo.es/especiales/2009/12/internacional/espana_presidencia_ue/claves.html
“2010: Un buen año para la Unión”, El País, 3 de enero 2010: http://www.elpais.com/articulo/opinion/2010/buen/ano/Union/elpepiopi/20100103elpepiopi_5/Tes

martes, 19 de enero de 2010

Realistas versus Neocons: Prudencia vs Tentación Imperial

Al iniciarnos en el mundo de las Relaciones Internacionales, muchos de nosotros caímos en el error de confundir los supuestos de la escuela de pensamiento realista con las proposiciones de la elite neoconservadora que gobernó los EEUU los últimos ocho años. Durante el accionar de EEUU en Irak en marzo de 2003, estas percepciones erróneas parecían haberse expandido, y se definía a la Administración en vigencia como neoconservadora, imperialista, realista, como si los conceptos fuesen sinónimos entre sí.
Al profundizar el conocimiento sobre la mainstream del realismo, las diferencias entre los académicos realistas y de los políticos neoconservadores comenzaron a hacerse evidentes. No sólo se trata de elementos sustancialmente diferentes –tengamos en cuenta que la primera es una escuela de pensamiento teórica, mientras que la segunda es un tipo de formulación de política exterior válida sólo para los Estados Unidos-. Lo más importante, es que sus puntos de vista llegan a ser incompatibles entre sí.

El pensamiento de los neoconservadores puede ser conocido también como la Doctrina de Bush, como la denomina J. Mearsheimer. Contempla tanto un aspecto liberal –la idea de un EEUU buscando el bien común del mundo, la libertad de los pueblos y la democracia- como un aspecto realista –las consideraciones de poder mundial que se tiene en cuenta a la hora de evaluar el sistema internacional-. Si bien trata de moverse bajo la lógica del poder como hacen los realistas – y acá digo “tratan” porque la elite neocons no actúa de manera Prudente como subraya cualquier autor de la escuela realista- siempre recurren a la justificación de tipo idealista, propia del liberalismo. A decir de Mearsheimer, el "Wilsonisanism with teeth" o el “Big Stick Diplomacy” fue el aspecto característico de la política exterior de la superpotencia durante los dos últimos períodos de Administración Bush II (hijo) en el poder.
Volviendo atrás en el tiempo, los neoconservadores se caracterizan por creer que el mundo se divide en dos bandos de “buenos y malos”, al igual que durante el mundo bipolar. Esto habilita a la creencia que si un Estado determinado cae bajo la dominación del bando contrario, debilita la fuerza del bando bueno, por lo cual habría que apurarse y tratar de adquirir la mayor cantidad de recursos aún disponibles (Estados, gente...). Básicamente, se trata de competencia de tipo suma cero, en lo cual lo que no es bueno es malo, lo que no es nuestro es de “ellos”.

La Administración Bush II claramente se guió bajo estos principios. Liberar a los pueblos de la dominación del Eje del Mal representó la idea fuerza de Bush y compañía. “Liberar” a un pueblo produciría a su vez un efecto dominó, en el cual los otros pueblos tiranizados aceptarían la presencia y el accionar de un salvador Tío Sam y permitirían que la doctrina del destino manifiesto se hiciese realidad. Nada más alejado de la vida de las personas que fueron “liberadas”. ¿Quiénes se erigieron como el eje del mal y el eje del bien en esta lucha?

La paz democrática. Otro aspecto clave de esta doctrina. La misma establece que un mundo de democracias es un conjunto de Estados que no guerrean entre sí, un “mundo mejor”, pacífico, y todos los sinónimos que se puedan ocurrir. Esto reduce la política exterior de una superpotencia militar como lo es EEUU a si el resto de los Estados es o no configurado domésticamente mediante un régimen de tipo democrático.

Last but not least, debemos tener en cuenta el aspecto religioso, vinculado estrechamente a los orígenes de la historia norteamericana y principalmente a la Doctrina del destino manifiesto (de ahí que los neocons son un fenómeno exclusivo de los EEUU). La expansión de los norteamericanos es realizada bajo los imperativos que el mismo Dios asigna a una superpotencia, la cual debe promover –sí, definitivamente a la fuerza y bajo cualquier costo- la democracia y la paz mundial. Si seguimos este pensamiento, debe eliminarse al enemigo, y así desparramar democracia por el mundo, construyendo mejores pueblos, salvando vidas esclavizadas y ahorcando a cuanto dictador se cruce por el camino. El mundo se establece como un escenario maniqueo en el cual las fuerzas del bien deben luchar y derrotar al mal. No es un argumento de una película de Hollywood, es el argumento en el cual se basan los neoconservadores, así de simple.

Pero entonces, ¿Por qué suele asociarse a los neoconservadores con los realistas, mucho más que con los idealistas? Varios autores realistas se han manifestado en contra de esta percepción que sigue persistiendo en nuestro ambiente académico.
John J Mearsheimer –el mayor exponente del realismo ofensivo- escribió un artículo en el cual defiende a su corriente teórica de las mismas acusaciones que se formulaban a los ideólogos de la Administración Bush II –Los Neocons-. Las principales diferencias que destaca el autor entre la escuela teórica y la doctrina se presentan a continuación.

El realismo no se basa en una lógica de bandwagon como lo hacen los neoconservadores. Al “salvar” –invadir, ocupar, expandirse.. “salvar”- a un Estado tiranizado, sus vecinos no se sumaron a la lógica norteamericana. En efecto, reaccionaron en contra de lo que esperaban Bush y compañía; y actuaron de acuerdo a los imperativos del realismo: Balance. En el caso de Irak, balance de amenaza según Walt: frente a la presencia de la amenaza norteamericana en Irak, estos Estados podrían ser los próximos en ser “liberados”. ¿Alinearse a Bush? Todo lo contrario según los sucesos históricos. Ni siquiera Europa o Asia apoyaron la expansión y accionar norteamericanos en medio oriente. Realistas 1 - 0 Neoconservadores.

En segundo lugar, la cuestión del régimen. A un realista no le interesa si una democracia, una monarquía o una tiranía rigen el sistema político de un Estado. La política internacional delinea la política doméstica de las naciones, en un efecto “outside-in”. La paz y la guerra no dependen de si hay más cantidad de democracias o de tiranías, no hay un efecto inside-out –o desde una democracia a la política internacional- ya que los regímenes no inciden en el teatro internacional, la afección se produce de afuera hacia adentro. Según el autor realista, la fuerza dominante es el nacionalismo y no la democracia, ya que esto produce un sentimiento de autodeterminación y libertad respecto de potencias extranjeras. Un elemento ignorado en su totalidad por Bush II, que lo convirtió de liberador en ocupante según los demás actores del escenario internacional.

El tema de la RAM –Revolution in Military Affairs, o Revolución en Asuntos Militares- parece no haber ayudado en esta campaña en Irak. El enemigo no consistía en un ejército pasible de ser derrotado mediante superioridad tecnológica. La insurgencia no son soldados organizados que responden a un comandante en jefe y a las reglas de la guerra interestatal. Sólo responden a los dictados de su nacionalismo. ¿Ejemplos? Remitirse a Vietnam, gracias.

Recordando al padre del realismo clásico, Hans Morgenthau, Mearsheimer nos recuerda que las Cruzadas son uno de los peores errores de la diplomacia y de la política exterior de cualquier Estado. La Administración Bush II no se pudo haber opuesto más al realismo.

Haciendo un poco de comparación histórica, la guerra de Vietnam –rechazada por todo realista norteamericano a excepción de Henry Kissinger- vino a la memoria de los realistas al iniciarse la campaña iraquí de 2003. Esto produjo un llamado de atención de la comunidad académica hacia el gobierno neocons (ver imagen). Invadir a Irak no era algo fundamental para el interés nacional de Norteamérica, así como tampoco se constituía como una actitud prudente de esa nación, porque se perdieron más elementos de poder y la guerra se llevó a cabo bajo un elevado costo. En simples palabras, no era una actitud realista.

Republicanos y Neoconservadores: no son lo mismo. Cuando la política exterior del demócrata Clinton se compara con la llevada a cabo por Bush, se suele incurrir en otro error. Los republicanos no son todos neoconservadores, esto es algo que quiso destacar John McCain durante la campaña presidencial del 2008 para diferenciarse del texano -es decir, para lograr más apoyo de los votantes-. Si bien la guerra contra el terrorismo y las expansiones que significaron Afganistán e Irak fueron producto de una Administración republicana, ésta fue un emprendimiento de republicanos de orientación neoconservadora que creían fuertemente en todas aquellas características que destacamos previamente en el artículo. Los neocons configuran un ala extrema de la política de los EEUU, por eso su ambición y fanatismo por expandirse y lograr un mundo mejor. No se para quién, porque definitivamente el accionar neoconservador no se constituyó como un hecho favorable para los norteamericanos.



Fuente:
Mearsheimer, John J. “Hans Morgenthau and the Iraq War: Realism versus Neoconservatism”, OpenDemocracy, 2005.

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jueves, 14 de enero de 2010

Ucrania: Un Futuro no tan Naranja

El próximo 17 de enero, los ciudadanos de toda Ucrania tendrán la oportunidad de elegir a su nuevo presidente. La expectativa se centra, principalmente, en tres candidatos: el actual presidente Víctor Yushchenko, la vigente primer ministro Yulia Tymoshenko, y el líder opositor del Partido de las Regiones Víctor Yanukovich, quien también supo ser primer ministro en el pasado.


La lista de candidatos para las elecciones presidenciales del domingo contempla a dieciocho personalidades políticas de distintas convicciones políticas: Inna Bohoslovska, Mykhaylo Brodskyy, Anatoliy Hrytsenko, Yuriy Kostenko, Volodymyr Lytvyn, Oleksandr Moroz, Oleksandr Pabat, Vasily Protyvsih, Serhiy Ratushniak, Oleg Riabokon, Liudmyla Suprun, Petro Symonenko, Serhiy Tihipko, Oleh Tyahnybok, Yulia Tymoshenko, Viktor Yanukovych, Arseniy Yatsenyuk y Viktor Yushchenko.

Al ser Yanukovich y Tymoshenko los favoritos a ocupar la presidencia, parece ser que el pueblo ucraniano dejó de creer en la llamada Revolución Naranja que permitió a Yushchenko ocupar la presidencia desde el año 2005. El sentimiento nacionalista anti-ruso del pasado comienza a ser reemplazado por un descreimiento en las instituciones y desconfianza por parte del electorado en cualquiera de sus candidatos. Tan fuerte es el escepticismo en la política ucraniana que uno de los candidatos comunistas, Vasily Humeniuk, ha cambiado su apellido al de Protyvsih (Contra-todos) para ganar mayor apoyo del electorado.
Las críticas que surgen entre los propios candidatos tampoco son cuestiones menores. La denuncia de Yushchenko respecto de Tymoshenko y Yanukovich como "proyectos del Kremlin" no hace sino producir desinterés de su población en la política doméstica y un sentimiento de corrupción que se extiende cada vez más. Por otra parte, los candidatos afectados apuntan a la reconstrucción del país (que luego de la recesión de ocho años 1991-1998, volvió a caer en ruinas, con graves pronósticos de inflación), lo cual se ve reflejado en el pobre 5% de intención de voto que tiene acumulado Yushchenko hasta el momento.

Pero la debilidad institucional y la corrupción doméstica se suman a un problema regional: en los últimos años, la relación entre Ucrania y Rusia no ha permitido un buen desarrollo de los ucranianos. Respecto de los precios de petróleo y gas, la relación se puede calificar como desacertada, porque ha dejado malestar -y por sobre todo, falta de combustible- en su población. El conflicto energético se ha suscitado durante el último período entre la firma rusa Gasprom y la estatal ucraniana Naftogaz, por la falta de acuerdo por el precio del gas y del petróleo rusos.

Este desacuerdo se tradujo, gracias a las políticas del gobierno naranja, en continuos bloqueos y cortes del suministro de gas en el corredor ucranianiano. Los envíos no sólo estaban destinados a este rebelde país de la Comunidad de Estados Independientes sino también a la Unión Europea. De ahí la atención internacional que tuvo dicho conflicto.

Sumado a la cuestión energética, no hay que olvidarse de lo que sucedido con la península de Crimea. Yushchenko, acusando a Rusia de injerencia y desestabilización en aquella región, se negó en 2008 a actualizar el tratado bilateral que permitía a las fuerzas navales rusas el acceso a las instalaciones militares en Sebastopol. Y así los inconvenientes diplomáticos se sumaron a los infortunios del ámbito económico.

Los golpes que originó la gestión ucraniana en todos los planos –económico, diplomático, político- vienen afectando las relaciones bilaterales entre los dos grandes de Eurasia. Estando la región oriental de Ucrania vinculada culturalmente con Rusia, el tono extremo anti-ruso que tomó el discurso oficialista de estos años pudo haber incidido -junto con las características malogradas de dicha gestión- en un cambio de percepciones en la población. De otro modo, no podría explicarse que el apoyo masivo que recibió Yushchenko al asumir la presidencia, pasó a transformarse en un insignificante 5 % estimado del electorado.

Aún faltan tres días. El domingo próximo, seremos testigos de cuál es la decisión del electorado ucraniano acerca de su futuro.


Fuente:
“Ukraine`s presidencial election: oranges and lemons”, The Economist, 14 enero 2010: http://www.economist.com/world/europe/displaystory.cfm?story_id=15277315
“Ucrania deja atrás los sueños de la 'revolución naranja'”, El País, 13 enero 2010: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Ucrania/deja/suenos/revolucion/naranja/elpepuint/20100113elpepiint_10/Tes

miércoles, 13 de enero de 2010

Armenia – Turquía: Oposición Doméstica vs. Apoyo Internacional

Pese a los intentos para retomar el diálogo entre Armenia y Turquía, sigue persistiendo oposición de parte de la población armenia ante cualquier negociación que se pretenda lograr entre ambos Estados. Representantes de los Estados Unidos, Rusia, Unión Europea, y demás Estados han aprobado los gestos de acercamiento entre las partes en histórica disputa, pero no parece que ésa sea la reacción al interior de la nación armenia.

Durante los últimos días, manifestantes has salido a las calles de Yerevan –capital de Armenia- a protestar en contra de los protocolos firmados en octubre último entre los jefes de Estado Serzh Sargsyan (Armenia) y Abdullah Gul (Turquía). Si bien la Corte armenia ha declarado que dichos instrumentos son consistentes con su Constitución, todo queda en manos de la Asamblea Nacional, de la cual se espera la ratificación de los tratados en cuestión.

El 10 de octubre del año pasado, los representantes de ambos Estados se habían reunido en Zurich. El motivo: poner fin a la ruptura de relaciones bilaterales, una consecuencia derivada del genocidio armenio de 1915-1917 durante la I Guerra Mundial. Es así como, pese a los continuos gestos de desaprobación del pueblo armenio, ambos gobiernos han dado paso a la normalización de las relaciones diplomáticas, así como la apertura de las fronteras que comparten.

La firma de dichos protocolos ha devenido en una serie de críticas hacia el gobierno de Sargsyan, tanto en el plano doméstico como en el ámbito internacional.

La variable externa que se suma al conflicto es Azerbaiján. Este tercero en discordia representa una amenaza para la paz entre los Estados armenio y turco, en relación al enclave de Nagorno Karabakh (o Alto Karabakh). Esta región fue autoproclamada independiente en el año 1991, pero no reconocida por la comunidad internacional como un Estado sino que la ONU la sigue reconociendo como parte de Azerbaiján. A comienzos de los noventa, la población de Karabakh había recibido el apoyo de Armenia para la secesión y la unión a dicha nación, por lo cual los azerbaijanos han estado en permanente conflicto con armenios. En la actualidad, esta región continúa en disputa por parte de armenios, azerbaijanos y turcos; y el miedo del pueblo armenio reside en que dichos protocolos simbolice la renuncia de esfuerzos que anteriores gobiernos han llevado a cabo para proteger a la población que se encuentra en aquella región tan próxima a su nación.

Pero dentro del plano doméstico, no solo las marchas populares demuestran la reprobación hacia semejantes tratados. El principal partido opositor, la federación Revolucionaria Armenia, ha declarado –en conjunto con otras catorce fuerzas políticas- que llevarán adelante planes en conjunto para persuadir a su Parlamento a votar en contra de la ratificación que esperan las autoridades.

Solo resta esperar la decisión de la Asamblea Armenia en cuanto a la ratificación de los protocolos de paz entre Armenia y Turquía. De ello dependerá la reacción de miles de armenios que aun no olvidan el holocausto que sufrió su nación.



Fuente:
ISN (Zurich): “Armenian Court Gives Green Light for Turkey Deal”, 13 de enero 2010: http://www.isn.ethz.ch/isn/Current-Affairs/Security-Watch/Detail/?lng=en&id=111212

The Sophia Echo (Sophia): “Turkey, Armenia sign deal on normalising relations”, 10 de octubre 2009: http://sofiaecho.com/2009/10/10/626014_turkey-armenia-sign-deal-on-normalising-relations


miércoles, 6 de enero de 2010

Petróleo: el Oro Negro de los Commodities

En un artículo de la prestigiosa Foreign Policy allá hacia fines de 2007, se discutían -y refutaban- las catastróficas predicciones que siempre surgen acerca del preciado recurso. Rescataremos los mejores postulados que aportó dicho informe.

Así como la demanda de petróleo y gas se acrecienta a pasos agigantados, varias voces llamaban a que el mundo estaba quedándose sin petróleo. Por el contrario, pese a que es un recurso no renovable, el aumento de su demanda ha incitado a firmas y empresas a invertir en mejor tecnología tanto para la exploración como para la explotación de petróleo, determinando que el punto de escasez petrolífero se encuentre cada vez más lejano.


En cuanto a su precio, es clásico afirmar que es una resultante de los desajustes temporarios entre la demanda y abastecimiento en el mercado. Pero en este caso en particular, la variable que incide a determinar que los precios de los barriles sean altos o no depende de un actor relevante para el mercado mundial: la OPEP. Es la Organización de los Países Exportadores de Petróleo la que estabiliza a su voluntad los precios, pese a que la historia sugiere que este cartel no puede mantener la disciplina de perfecta producción.

Si bien se teme por la presencia en el mercado de multinacionales de carácter privado, estos “gigantes” no sugieren el poderío que representan los Goliat de la OPEP. De acuerdo con Vaitheeswaran, gran parte de las reservas mundiales son vendidas en mercados de gran liquidez a futuro, por lo cual resulta una total dificultad para estas firmas privadas de controlar sin problemas los precios del crudo. Price-takers, y no Price-setters, define mejor la postura del autor respecto de las compañías privadas (en especial haciendo referencia a las de origen norteamericano). Otro dato a tener en cuenta son las nacionalizaciones que Estados como Rusia o Venezuela están realizando sobre estos recursos vitales a sus economías nacionales, recordando como lo hicieron en su momento Arabia Saudita e Irán. De este modo, el acceso y el margen de acción –y de control- de las corporaciones privadas sobre el petróleo está en descenso en comparación con el control gubernamental que los miembros de la OPEP detentan.

El caso ruso: miedo a una potencia en expansión I. Rusia produce alrededor de 10 millones de barriles por día, y por poco no alcanza los valores de Arabia Saudita. Pero la nación rusa tampoco va a despojar al Estado árabe de su lugar en el trono de productor principal. Esto es porque Rusia solo representa el 5% de las reservas mundiales de crudo, en contraposición con el 25% de las reservas mundiales que totaliza Arabia. El miedo de los europeos respecto de las políticas rusas sobre posibles embargos- a través del corte del suministro- no tienen fundamento: las tuberías rusas tiene una sola salida, no pueden ser redirigidas. Si no tiene como destino a Europa, esas tuberías no abastecerán a nadie, y dicho circuito dejaría sin ganancias a los rusos. Por ello, los europeos no enfrentar graves riesgos de desabastecimiento hoy día.

El caso chino: miedo a una potencia en expansión II. La creciente demanda china ha generado preocupación en diversos aspectos. Por un lado, el consumo de la población china no hará que el mundo quede sin el codiciado recurso; esto se debe a que China misma está invirtiendo cada vez más en tecnologías para la explotación de petróleo. De este modo, cada barril que China produce representa un barril que China no comprará del mercado mundial.
Tampoco debe verse afectada el medioambiente global, porque la elite gobernante china se encuentra ansiosa por invertir en fuentes de hidrocarburos alternativos, una revolución ecológica. El miedo del Golfo Pérsico reside en el liderazgo del gigante asiático en tecnologías automotrices: si China es capaz de determinar la tecnología de los autos del futuro, lo hará de acuerdo a sus recursos, y teniendo en cuenta que esta nación asiática está invirtiendo en recursos alternativos, el valor del petróleo del Golfo se disipará de a poco... Aunque despojándonos un poco del optimismo que sabe manifestar este autor, cabria tener en cuenta que sólo a partir de la reciente crisis financiera la producción automotriz mundial destaca a China entre los primeros lugares del ranking (antes de 2008 los lugares privilegiados los tenían Japón y Occidente, sin ser China parte del epicentro automotriz global), por lo cual si llegó al mercado mundial de automotores de manera abrupta no se sabe que pasará de aquí en adelante. Por otra parte, si bien es destacable que esta nación invierte en combustibles alternativos, pasarían décadas hasta que se desarrolle todo un concepto de “mentalidad ecológica” entre los millones y millones de usuarios de automóviles que se ubican no sólo en China sino en todo el mundo, por lo cual es difícil pensar en el reemplazo del uso del petróleo.



Fuente:
Vaitheeswaran, Vijay V. “Oil”, en Foreign Policy (November-December, 2007).


jueves, 31 de diciembre de 2009

Asia: el Nuevo Escenario de Poder Mundial


Desde que las unidades más importantes del sistema internacional vieron la luz con la Paz de Westfalia, el campo de juego de las potencias ha sido Europa. Estas naciones han sabido mantener por siglos un status de Estados desarrollados y ejercer el control total de los mares, los diversos territorios que iban descubriendo, así como expandir sus mercados a nuevos horizontes de civilizaciones un poco más relegadas, como ser el Lejano Oriente.

Espacio de revoluciones, guerras mundiales y luchas incesantes, la Europa desvastada que emergió de la II Guerra Mundial se ha constituido durante la contienda bipolar como el espacio de lucha, simplemente el campo de battalla, entre EEUU y la URSS, pero no como un polo de poder alternativo a las superpotencias capitalista y comunista.


Ahora bien, terminada la breve narración del rol que ha manifestado el viejo continente en la historia mundial, pasamos a lo que está sucediendo hoy en día: El desarrollo de las naciones de Asia demuestra que Europa ni siquiera se consolida como el escenario de poder (sea actor del mismo como hasta la II Guerra Mundial o como un simple espectador como en la Guerra Fría). Si bien determinados autores reafirman que la integración lograda a través de la Unión Europea ha permitido cierta “cooperación” como nuevo hábito entre los europeos, es notable que hayan perdido su primacía en el ranking de la tan llamada comunidad mundial. ¿Desplazados por quién? ¿Por Estados Unidos? Si, pero eso sucedió hace bastante tiempo... se puede decir que Estados Unidos quitó el protagonismo europeo a nivel internacional al erigirse como superpotencia dos veces vencedora, pero los Estados asiáticos le terminaron de quitar a Europa su relevancia como escenario de poder.


¿Y cuáles son las razones de este cambio radical para las Relaciones Internacionales? En principio, la ubicación geográfica de los Rising Powers permite ubicarlos en la zona delimitada como Asia-Pacífico: el resurgir de Estados como Rusia, China, India, Japón, hace que empecemos a apreciar el planisferio centrándonos desde otro punto diferente al que representa Europa.


Estas naciones cumplen un rol fundamental dentro del comercio y la economía internacional; ejemplo de ello es que China ya esté proyectando su divisa como moneda libremente convertible. El ingreso a pequeños mercados (o mercados de pequeños Estados) es clave para asegurarse mayor presencia mundial en otras regiones, como China al ser prestamista en América del Sur y en África.


En cuanto a la geografía de la zona en sí, la región es muy rica en elementos que cotizan alto en los mercados mundiales. La presencia de recursos energéticos como el petróleo y el gas suman a la fortaleza económica de las naciones asiáticas. A ello los Estados en cuestión agregan esfuerzos a otros tipos de desarrollo, como ser en materia nuclear, para destacarse como reales potencias.


Por otra parte, en cuanto a lo que hace al Poder duro propiamente dicho, el incremento de los gastos en materia de Defensa de Rusia, China e India permiten vislumbrar las ansias expansionistas y soberanas que poseen estos actores; tanto sea para ejercer mayor control sobre sus propios territorios (recordemos los problemas étnicos-nacionalistas con musulmanes chechenos, uigures, entre otros), sea para disuadir la presencia norteamericana en la región (como si fuera posible disuadir al Estado que invierte más de U$S 600.000 millones en Defensa). Siendo Rusia la segunda potencia –luego de EEUU- que tiene los mayores niveles de exportación de armas, y China e India los mayores importadores de armamento, es posible apreciar que realizan grandes inversiones para adquirir y mejorar sus sistemas de seguridad. La reactivación de la producción doméstica de armamento no solo les permite abastecimiento sino ser polos de abastecimiento para terceros países, como sucede entre Rusia y Venezuela, por ejemplo. Estas inversiones las realizan para enfatizar gran parte de sus elementos nacionales. De esta manera, se aseguran seguir emergiendo y así establecerse como polo de poder alternativo para, entre otras cosas, actuar como elemento de contrabalance al poderío –por ahora inalcanzable- del Tío Sam. El mundo multipolar ya es una realidad.

sábado, 15 de agosto de 2009

Diplomacia durante la era Obama: las contradicciones de la Casa Blanca

En pocos meses de Administración Obama en el poder, mucho se ha comentado sobre el nuevo enfoque de la política exterior norteamericana. El tan soñado cambio parece haber tomado forma en el manejo de relaciones entre los EEUU y el resto de los Estados.
Si bien el trato cordial y carismático que identifica a Barack Obama hace más propicio el diálogo, también cuenta con todo su gabinete para llevar a cabo la tarea de reanudar amistades con el resto de los mandatarios, buscando caracterizarse de un modo totalmente opuesto a la Administración anterior. Y en la multiplicidad de elementos –o personalidades- que interactúan para definir esta nueva política, es donde radica el problema.
Por una parte, el matrimonio Clinton se dedica a sembrar una buena imagen de su nación tratando de volver al prestigio que durante los noventa supieron detentar. Para ello, mientras que Hillary ha visitado un sinfín de países en cada continente, su esposo William se consolidó como el representante de los intereses norteamericanos en Corea del norte, en un escándalo que involucró a dos periodistas de origen estadounidense. Las mismas habían sido enviadas a prisión en aquel país asiático. Pese a los intereses contrapuestos, dicho inconveniente llegó a una pacífica resolución que no solo permitió la liberación de las periodistas en cuestión, sino que también reanudó las relaciones bilaterales de EEUU con Corea del norte, un Estado que, debido al encubierto desarrollo de su capacidad nuclear, ha mantenido profundas diferencias con la superpotencia en estos últimos tiempos.
Por otro lado, una figura de este mismo gabinete que representa un el obstáculo para Obama resulta ser su vicepresidente, Joe Biden.
Luego de que Obama visitara el Kremlin para juntarse con su par ruso Dimitri Medvedev y establecer mayores relaciones con ese Estado en ascenso, de forma positiva según lo graficaron medios de comunicación, el número dos de la Casa Blanca hizo lo suyo en Georgia. Por desgracia, su actitud no se definió en consistencia con la postura que había marcado el líder norteamericano previamente.
Además de haber recibido una condecoración del presidente georgiano Saakashvili, Biden hizo de las suyas al defender la integridad territorial de dicho ex Estado soviético, asegurándole al premier georgiano que tiene todo el apoyo de EEUU. Además manifestó en un diario estadounidense que la economía rusa se encuentra en estado crítico, lo cual despertó desconcierto en el Kremlin. Es así como voceros del gobierno ruso habían pedido a la Casa Blanca que manifestara una única postura respecto de la cuestión. El asesor en Asuntos Internacionales ruso requirió una explicación al respecto, preguntando quién era el que determinaba la política exterior de la superpotencia.

A través de estos hechos, se pueden evidenciar algunas cuestiones. En primer lugar, es notable el espacio que Barack Obama le da a las relaciones diplomáticas, en pos de recuperar prestigio ante el escenario internacional. La importancia que le otorga a estas cuestiones, sea recibiendo y también yendo a otros países para juntarse con sus pares demuestra una actitud prudente que rompe con los lineamentos de los últimos ocho años. Esto significaría una apertura a la multilateralidad y a mayores canales de diálogo por parte de los EEUU. Aunque también debe reconocerse que es sólo una cuestión de necesidad, principalmente generada por la crisis que atraviesan los EEUU.
En segundo término, se destacan las personalidades que forman parte de esta nueva estrategia de poder blando –es decir, poder que no provenga del uso de la fuerza-. Demócratas de la década pasada vuelven a la escena, personalidades populares por su disposición al diálogo forman parte del nuevo equipo que conduce a los EEUU. El rol que se le asigna no sólo a la actual Secretaria de Estado y candidata a la presidencia, sino también a un ex presidente y a su actual vicepresidente son realmente de gran relevancia a la hora de caracterizar a la nueva actitud de EEUU.
Tercero. El Kremlin ha sabido reaccionar ante las declaraciones de Biden de apoyo norteamericano a Georgia, y con justa razón. Al tratarse de un gran poder que se encuentra en conflicto con un Estado débil, es correcta la reacción rusa ante las infortunadas declaraciones de Biden. Rusia ya es un poder en su región, con lo cual EEUU debería atenerse a una actitud más prudente y de menos injerencia en dicho espacio. El poderío ruso debería ser interpretado por la Casa Blanca como un límite a sus intereses, ya que el control de los recursos energéticos de dicha zona y los cuestionamientos de territorialidad incumben sólo a estos dos países.
Finalmente, Obama debería idear -en conjunto con sus asesores- una estrategia que demuestre unanimidad en la postura que los EEUU tomarán de aquí en adelante. Esto permitiría una identificación de cómo va a ser delineada la política exterior durante la presente Administración. Sería propicio para EEUU no tener contradicciones al interior de su gobierno, ya que un aspecto de este tipo podría representar debilidad frente al resto de los Estados.


[Para mayor información sobre los viajes realizados por la Secretaria de Estado Hillary R. Clinton, ver el mapa interactivo:
http://www.state.gov/secretary/trvl/map/ ]